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UniRaid, la Universidad del Desierto que forja emprendedores

UniRaid, la Universidad del Desierto que forja emprendedores

Sale el sol por las dunas de Erg Chebbi. A lo lejos, dos Seat Marbella conducidos por colegiales del Colegio Mayor Elías Ahuja dibujan una estela de arena. Suena música épica. Suena, por ejemplo, “Heart of Courage”, de Two Steps From Hell, aunque en este caso bien podríamos estar a dos pasos del cielo, porque pilotos y copilotos, tanto de estos dos Seat Marbella como de los otros más de 200 vehículos que completan la caravana, son angelotes a la par que luchadores con dos misiones: finalizar cada etapa y repartir ayuda humanitaria o material escolar en Kerrandou, Marruecos.

 

Nos imaginamos así la próxima edición de Uniraid, una carrera universitaria que cruza Marruecos de norte a sur. ¿Condiciones para participar? Ser estudiante de entre 18 y 28 años, disponer de un turismo de más de 20 años, conseguir al menos 40 kilos de material para su entrega solidaria y tener muchas ganas de aventura.

 

“Hemos buscado un desafío imposible para generar espíritu emprendedor”, asegura Alberto Margerit, Director de UniRaid España

 

Este año, décima edición, tendrá lugar entre el 9 y el 17 de octubre, y contará con la participación de 13 universitarios del Colegio Mayor Universitario Elías Ahuja. Estos jóvenes deberán superar las seis etapas del raid, venciendo las dificultades propias del terreno de la región y con la única ayuda de un roadbook, un mapa y una brújula (nada de GPS ni de preguntar a Siri por el destino). Para eso llevan desde enero trabajando.

 

Porque esta carrera es mucho más de lo que a simple vista pueda parecer, tal y como explica Alberto Margarit, Director de UniRaid España: “Un 95% del proyecto es formativo. Hemos buscado un desafío imposible para generar espíritu emprendedor. Cada etapa está diseñada por psicólogos para desarrollar una serie de valores y un carácter luchador”. Y es que el ganador no es el que llega primero, pues la clasificación depende de la valoración que dan los jueces en distintos campos: formativo, solidario y distancia recorrida. “El primer día todos miran la clasificación, pero antes o después se dan cuenta de que tienen que buscar alianzas fuera de su grupo para salir adelante”, puntualiza.

 

El Elías Ahuja Racing Team: 13 colegiales que participarán este año en UNIRAID

 

 

Van dos colegiales por el desierto en un Seat Marbella y…

Lo que comenzó como una conversación distendida en la cafetería del colegio mayor entre Álvaro Nieto, subdirector, y Fidel Castillo, colegial de segundo curso de Ingeniería Mecánica ya cuenta con dos coches, dos furgoneta, 12 patrocinadores y, lo más importante, 400 kilos de material solidario… y sumando. Suele pasar en cualquier colegio mayor universitario: una idea en apariencia trivial desencadena todo un proyecto que acaba consolidándose como una de las actividades bandera del centro.

Suele pasar en cualquier colegio mayor universitario: una idea en apariencia trivial desencadena todo un proyecto que acaba consolidándose como actividad.

 

Primer reto: convertir un turismo en un coche de competición capaz de salir victorioso de dunas, ríos de arena o pistas cubiertas de nieve y barro a 2.200m de altitud. Este desafío pasa por desmontar completamente el vehículo y dejar únicamente su esqueleto (carrocería, chasis…) para adaptarlo completamente a las condiciones extremas de la ruta. Ninguno de los colegiales había hecho antes algo así: son estudiantes de ADE, Diseño y Desarrollo de Videojuegos, Derecho, Ingeniería, etc.

 

Los primeros pasos se dieron en el propio colegio mayor, donde montaron un taller casero que poco a poco contaba con más recursos para ir dando forma a esos dos Seat Marbella que han adquirido. Allí se quedaban hasta la madrugada, haciendo labores previas de investigación y aplicando lo que aprendían de forma autodidacta. “Han sido muchas horas leyendo libros, delante del ordenador”, recuerda Castillo, el único colegial que tiene experiencia en el ámbito de la competición y también en iniciativas híbridas que combinan motor con solidaridad.

 

El equipo se organiza en cuatro grupos o equipos de especialización: motores, suspensiones, interiores y electrónica

 

Cuando visitamos el taller, un sábado por la tarde, Jaime Monaj, estudiante de Empresariales, lleva más de diez horas entretenido con sus compañeros, intentando solucionar varios de los frentes que tienen abiertos (ahora los faros delanteros, ahora los traseros, mientras, los sistemas de suspensión de la rueda…). Los 13 colegiales se organizan en cuatro grupos o equipos de especialización –motores, suspensiones, interiores y electrónica— y, en principio, trabajan por turnos, cinco días a la semana y un mínimo de cuatro horas diarias, haya exámenes o no.

 

“Nos hemos decantado por una de las opciones más complicadas: el centro de gravedad de este modelo es muy alto y hay pocas piezas. Había otras opciones menos costosas y más prácticas, pero estéticamente es muy bonito y es un icono de la marca”, explica Fidel Castillo. Porque abrir un motor sin tener conocimientos previos –nos relata–, desmontarlo, entender para qué sirve cada una de sus piezas y volver a darle forma, impone. La palabra “motor” ha sido la más repetida durante los últimos meses y la que más quebraderos de cabeza les ha procurado, pero la cara de satisfacción que ponen cuando escuchan sus primeros rugidos es impagable.

 

La Universidad del desierto

Monaj se ha convertido en una suerte de soldador oficial del equipo a pesar de que cuando empezó a colaborar en el proyecto no había cogido nunca una pistola de soldadura. “Es un coche que hemos empezado desde cero y, con algunos consejos que nos han dado y mucho trabajo, lo estamos construyendo solos. Al final, esta actividad te da la seguridad de que puedes tener una idea y plasmarla, materializar lo que hay en tu imaginación”.

 

Tal y como recoge su reflexión, este proyecto les está imprimiendo carácter: perseverancia, afán de superación y confianza en sí mismos y en su capacidad de aprender sobre… lo que sea. También destacan la importancia de trabajar en equipo, uno de los valores que más se repite en sus bocas. “El que vaya de Llanero Solitario porque piense que participa con el Coche Fantástico, lo tiene complicado. El desierto te obliga a crear equipo, más allá del tuyo propio, y a dejar a un lado estereotipos y animadversiones: si eres chica o chico, de derechas o izquierdas, vasco o gallego… todas esas etiquetas quedan al margen porque si no, un coche de 300 euros no pasa de la segunda etapa”, asegura el director de UniRaid  

Este proyecto imprime carácter: perseverancia, afán de superación y confianza en sí mismos y en su capacidad de aprender sobre… lo que sea. También destaca la importancia del trabajo en equipo.

 

Tampoco se olvidan de otra de las virtudes fundamentales para llevar a buen fin esta empresa: la paciencia. Mucha paciencia. “Han roto dos culatas. Se pasan días preocupados por este tipo de cuestiones. Sienten que fallan al resto del equipo, porque supone cierto retraso en el proceso. Pero esto es precisamente lo que queremos desde el colegio mayor, que aprendan”, destaca Nieto.

 

 

“Hemos querido dar un paso más”

A la cita en Marruecos acudirán los 13: cuatro compitiendo (dos pilotos y dos copilotos) y 9 de apoyo, quienes se encargarán de organizar el campamento y revisar que todo funcione correctamente. En total, el convoy del Elías Ahuja contará con dos coches y dos furgonetas para llevar el material a Kerrandou. Pero eso no es todo. Tal y como comenta el subdirector, han querido “dar un paso más”, un paso para el que se necesita saber montar placas solares en tiempo récord.

 

Una vez terminada la etapa, en vez de irse a descansar, los chicos del Elías Ahuja van a instalar paneles solares con el objetivo de mejorar el bombeo del agua de los pozos de las localidades del Atlas. El factor tiempo será fundamental, pues cada etapa suele finalizar a las ocho de la tarde y se levantan a las cinco de la madrugada del día siguiente. El cronómetro estará sonando noche y día para ellos.

Los colegiales están aprendiendo también a montar placas solares en un tiempo récord.

 

A esto hay que sumar el material escolar cedido por empresas como Folder, los balones de fútbol donados por equipos de primera división…, doce patrocinadores que se han ido sumando poco a poco al proyecto y que provienen de sectores tan dispares como la elaboración de hielo o la producción de maquinaria industrial. “Nos empieza a faltar espacio para poder poner los logos de todos los colaboradores en los coches. Empresa que nos va conociendo, empresa que quiere implicarse en el proyecto”, reconoce con orgullo y alegría Álvaro Nieto.

 

Es la solidaridad precisamente uno de los aspectos que los jueces tienen en cuenta a la hora de realizar el ranking de clasificación. Margarit explica el proyecto: “UniRaid trabaja con las asociaciones de escuelas de Marruecos. Cada año firmamos un convenio con una de ellas, que integra a 5 ó 6 colegios de una zona concreta, ofreciendo ayuda a unos 1.700/1.800 niños de media. Este año, por ejemplo, el material que traigan los participantes irá para la región de Kerrandou, contribuyendo a mejorar la situación de 3.900 menores”.

 

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