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Cooperar en vez de competir: la historia del aula de circo del Chaminade

Cooperar en vez de competir: la historia del aula de circo del Chaminade

Comunidad de aprendizaje, una de las señas de identidad de los Colegios Mayores Universitarios, espacios en los que los universitarios y universitarias crean sinergias y aportan sus propios conocimientos. Hemos pedido al Colegios Mayor Chaminade que nos cuente cómo la iniciativa de dos colegiales, Lucas y Carlos, que sentían pasión por el circo consiguió calar en el centro hasta convertirse en una de las actividades estrella de la entidad y en uno de los festivales de circo referentes en Europa.

 

Todos los Colegios Mayores tienen personalidad propia. Ya sea por la ciudad en la que están ubicados, por los años de historia que llevan a sus espaldas, o por el proyecto educativo del centro, todos están construidos a base de señas de identidad que los hacen únicos. En Madrid, al Colegio Mayor Chaminade (o «Chami» para quienes lo viven a diario) lo conocen por muchas cosas: la reivindicación de derechos humanos, las conferencias culturales, los conciertos, el rugby… Ah, y por supuesto, el circo.

 

Sí, has leído bien. El circo.

 

Y es que nuestra tradición circense suma ya dos décadas. En estos veinte años hemos pasado de representar el número de malabares más básico a llenar las dos mil butacas del Teatro Circo Price de Madrid. Desde el principio y en consonancia con la forma de hacer las cosas en el Colegio esta iniciativa contó con el apoyo, el acompañamiento, la financiación y el estímulo de la institución y quienes la conforman, especialmente de la Dirección que, una vez más, se puso al servicio de los colegiales para ayudarles a conseguir sus objetivos.

 

Pero como en toda buena historia, siempre es mejor que los hechos sean narrados por sus protagonistas, por lo que a continuación te contamos cómo surgió el Aula de Circo del Colegio Mayor Chaminade y la iniciativa que lo cambió todo: el EUCIMA.

 

Los primeros malabares: Lucas Escobedo y Carlos Such

Lucas y Carlos se vinieron a estudiar a Madrid allá por 2001. Los dos eran alicantinos, colegas y malabaristas. Carlos lo hacía por gusto, pero Lucas ya sabía que las artes escénicas eran lo suyo. Cuando le ofrecieron una beca para estudiar Comunicación Audiovisual en Madrid, Lucas aprovechó la oportunidad para formarse en la capital y decidió vivir en uno de los Colegios Mayores del campus de la Complutense: el Chaminade.

 

En diciembre de ese primer curso se organizó en el Colegio una muestra de artes escénicas tanto para colegiales como para gente externa al centro que quisiera pasar una buena tarde. Hubo monólogos, batucadas, teatro y, por primera vez, circo. Y es que Lucas, aprovechando la coyuntura, decidió montar un número de malabares y monociclo con otros colegiales.

Esta primera actuación se hubiera quedado en un hito anecdótico si no fuera por lo que ocurrió dos cursos después. En 2003, justo cuando el Chaminade se estrenaba como Colegio Mayor mixto, Lucas promovió la creación de un grupo de malabares dentro del centro. Se trataba de un puñado de colegiales a quien él enseñaba por placer, comprando su propio material en el «todo a cien» más cercano al Chaminade. Este grupo no sólo participaba en talleres, sino que también actuaba. Sus representaciones todavía eran esporádicas: se encargaban de amenizar los descansos de los montajes escénicos de la compañía teatral del Chaminade.

Esta primera actuación se hubiera quedado en un hito anecdótico si no fuera por lo que ocurrió dos cursos después.

 

El grupo de malabares continuó su andadura incluso tras graduarse Lucas, quien partió de Madrid decidido a ganarse la vida en el mundo de las artes escénicas. Y parte de esa continuidad, por azares de la vida, fue gracias a Carlos.

 

 

En septiembre de 2008 Carlos entró en el Chami como profesor de malabares. Se trataba de la primera vez en la que se impartía un curso profesional de circo. El taller fue tan bien que, en mayo del año siguiente, el grupo organizó un espectáculo en la pista deportiva del Chaminade. La acogida y la motivación fueron tales que al curso siguiente tuvieron que organizar dos grupos: uno inicial y otro avanzado. No obstante, los malabares ya no eran suficientes; los colegiales se interesaban por otras disciplinas: equilibrio, slackline, acrobacias, aéreos… Los propios grupos se movilizaron para encontrar profesorado especializado que les permitiera seguir aprendiendo.

 

La afición por el circo alcanzó tal fervor que, en junio de 2010, se organizó un espectáculo-cabaré como muestra de fin de curso. Y no sólo participaron los grupos de circo del Chaminade, sino que actuaron artistas invitados de fuera del Colegio.Tras esta demostración, el curso 2010-2011 supuso el «boom» del circo dentro del Chaminade. No sólo se creó oficialmente el Aula de Circo dentro del Colegio, sino que los grupos de circo fundaron motu proprio una asociación para llevar la actividad fuera del centro.

 

Esta sería la semilla de la mayor iniciativa circense universitaria de España: EUCIMA.

 

Fotografía del festival EUCIMA organizador por el colegio mayor chaminade

El Aula de Circo Chaminade organiza cada año en el mes de abril el festival EUCIMA, al que asisten artistas de toda Europa

 

De la universidad al panorama internacional

En mayo de 2011 el Aula de Circo del Chaminade organizó la primera gran edición del Encuentro Universitario de Circo de Madrid (EUCIMA). Se trataba de una muestra de espectáculos y de una convivencia de tres días en la que se inscribieron más de 100 artistas y en la que participaron personas de toda España. Como sede, el Aula pidió a la Universidad Complutense de Madrid la cesión del complejo deportivo Nuestra Señora de la Almudena, donde se montó una carpa gigante para los espectáculos y convivencias, celebrándose la gala de clausura en las instalaciones del Colegio Mayor Elías Ahuja.

 

imagen del festival de circo EUCIMA en el colegio mayor Chaminade

El último día del festival EUCIMA, se organizan unas “Olimpiadas Circenses” abiertas a todo el público. En la imagen, los participantes en uno de los números: verticales… ¡El que más aguanta, gana!

A esta primera edición le siguieron tres más, las cuales fueron escalando en artistas y afluencia. Cada vez más profesionales se interesaban por EUCIMA, ofreciéndose a exhibir su talento.  Fue así como, en 2014, el Aula de Circo del Chaminade cambió la sede de la gala final de la Universidad Complutense a uno de los principales símbolos de la disciplina circense: el Teatro Circo Price de Madrid.

 

En un primer momento, EUCIMA consiguió llenar 700 localidades del teatro, contando con la participación de artistas premiados a nivel internacional. Pero pronto el aforo comenzó a quedarse pequeño: el Aula de Circo se vio obligada a organizar dos pases diarios. Cuatro mil personas pasaban por EUCIMA al día, una afluencia tan grande que la gala se convirtió en el encuentro de circo más grande de España.

 

 

Gracias a EUCIMA y a la perseverancia del Aula de Circo, en el Chami se afianzó definitivamente la disciplina circense, atrayendo y cautivando a toda la comunidad colegial y convirtiéndose en seña de identidad del Colegio.  A pesar de que la edición de 2020 no pudo celebrarse debido a la pandemia mundial, el espíritu del EUCIMA sigue vivo en el Chaminade, donde el Aula de Circo continúa planificando las próximas ediciones de la gala.

En el Chami se afianzó definitivamente la disciplina circense, atrayendo y cautivando a toda la comunidad colegial y convirtiéndose en seña de identidad del Colegio.

 

En cuanto a sus fundadores, Lucas es hoy en día artista de circo profesional y Carlos se ha dedicado a la gestión y producción cultural con encuentros internacionales como FIRCO. Ambos siguen siendo profesores de malabares en el Chami.

 

Tocar el cielo: Pablo Rubio y las telas aéreas

Pablo inició su paso por el Chami en 2011. Hasta entonces, había hecho teatro y diábolo, pero se desplazó a Madrid para estudiar ingeniería aeronáutica. Cuando vino a visitar el Colegio por primera vez, descubrió que existía un Aula de Circo, pero no sería hasta septiembre que la vería en acción durante el cabaré de inicio de curso. Tal y como él lo cuenta, nunca había visto circo de aquella forma. Para él, «circo» era sinónimo de animales y malabares. Tras aquella espectacular presentación, Pablo se apuntó a todo: acrobacias, malabares, verticales y percusión. Pero al final se acabaría quedando con su disciplina favorita: las telas aéreas.

 

En abril de 2012 participó en la segunda edición de EUCIMA ayudando a la organización. Fue entonces cuando, según él, «se enamoró y flipó en colores». No había visto nada parecido antes, lo que hizo que se volcara de lleno en el Aula de Circo. Fue así como, al curso siguiente, comenzó a tomar rienda de la organización de EUCIMA junto a Carlos Such, Jorge Conte, Álvaro Sevillano e Iván González.

 

Fueron ellos quienes fundaron en diciembre de 2012 la asociación «Aula de Circo Chaminade» para seguir fomentando la actividad circense fuera del Colegio Mayor. Este sería el último empujón que necesitaría EUCIMA para crecer, sorprendiendo a la propia organización con la aceptación y felicidad con las que el público salía del evento.

 

Muestra del taller de telas, dirigido por Pablo Rubio

 

 

En 2013, los representantes del Aula asistieron a la CEJ (Convention Européenne de la Jeunesse) en Toulouse y decidieron in situ que querían montar una compañía de circo para representar fuera del Colegio. A lo largo de ese curso, el grupo comenzó a preparar números circenses para irse de gira en verano, mientras que Pablo impartía talleres de telas aéreas en el Chaminade.

 

En esta tesitura, Pablo se dio cuenta de que la ingeniería aeronáutica no era para él, sino que su vocación era el circo. Tras discutirlo con su familia, Pablo decidió terminar la carrera y, una vez graduado, formarse oficialmente en teatro. Fue así como en 2016 marchó a Italia para estudiar en una escuela de circo de Turín, especializándose en cuerda y aéreos.

 

En septiembre de 2019 volvió a Madrid, retomando las clases de telas aéreas en el Chami, pero esta vez como artista profesional. Para él, su amor con el circo tiene que ver con el ambiente que descubrió al participar en EUCIMA: la universidad era muy competitiva, mientras que el circo se organizaba como una familia en la que todos compartían, incluso si no se conocían de nada. Según Pablo, la gente es mucho más abierta y forma lazos de compañerismo con mayor facilidad. En sus palabras, se trata de «una actitud mucho más colectiva, de hermandad, en la que nadie vale más que nadie».

Se trata de una actitud mucho más colectiva, de hermandad, en la que nadie vale más que nadie.

 

 

El Aula de Circo hoy: Clara Alonso y Samuel Sánchez

Cuando solicitaron plaza para vivir en el Chaminade, ni Clara ni Samuel sabían que en el Colegio se hacía circo. Samuel se enteró durante su primera visita al centro, haciendo un tour por las instalaciones. En sus palabras, «en mi cabeza no entraba que pudiese existir siquiera circo como actividad». Por su parte, Clara no sabía qué era el Aula de Circo y tampoco sentía especial interés por ella… Hasta que un día dos colegiales que habían participado en el Aula la invitaron a ver un espectáculo de malabares. «Entre broma y broma me convencieron para apuntarme», recuerda.

En mi cabeza no entraba que pudiese existir siquiera circo como actividad.

 

La tradición circense del Chaminade ganó finalmente la partida: los cabarés de principio de curso y la fama del EUCIMA animaron a Clara y a Samuel a probar suerte y a apuntarse al Aula. Tras practicar diferentes disciplinas, Samuel y Clara lo vieron claro: lo suyo eran los malabares («lanzar mazas me parece hipnótico», dicho en palabras de Samuel). Lo cierto es que este reto con los malabares entre los dos amigos, como recuerda Clara, hizo que ambos aprendiesen juntos a pasos agigantados y terminaran de enamorarse del circo.

 

A día de hoy, Samuel y Clara se han convertido en delegados del Aula. Recae en ellos la coordinación de las actividades (actualmente, telas aéreas y malabares) y la organización de los grupos, manteniendo siempre un diálogo constante con los profesores que imparten los talleres. Además, se encargan de organizar actividades más puntuales como jornadas de circo y espectáculos con la finalidad de dar a conocer el Aula al resto de la comunidad colegial.

 

Ahora que se avecina buen tiempo, Clara y Samuel esperan poder organizar actividades al aire libre para animar a colegiales a probar el circo. Montar el slack, enseñar malabares… Y también retomar el cabaré de final de curso, el cual no pudo celebrarse en 2020 debido a la pandemia. El objetivo está claro: demostrar qué han aprendido, pasárselo bien y seguir enamorándose continuamente del Aula de Circo del Chaminade.

 

Esta pasión circense ha supuesto que toda una serie de colegiales convirtieran el circo en algo más que una afición: entre otros, Amaya Frías, Jorge Conte, Clara Bernet, Iván González, Beatriz Corral, Jesús Irinia (Chuspi), Raquel Alonso, Álvaro Sevillano, María Peláez, Lucas Escobedo, Pablo Rubio, Ana Gutiérrez…; la gran familia del circo Chaminade.

 

El CMU Chaminade es un Colegio Mayor mixto adscrito a la Universidad Complutense de Madrid. Fundado en 1966, se constituye como un centro universitario donde la comunidad colegial se forma en libertad, diversidad y respeto.

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